
Maniobras pseudopolíticas y económicas podrían hacer que Internet tal y como la conocemos desaparezca.
En este asunto hay dos responsables, uno es una persona muy conocida en el mundo de los medios de comunicación y otro es una corporación archiconocida por todos.
La persona a que nos referimos es Rupert Murdoch, magnate australiano de los medios de comunicación, billonario y responsable de propiedades como el Wall Street Journal, Fox, editoras, redes de satélites, etc. a todo lo largo y ancho del mundo.
La corporación a la cual hemos hecho mención es Microsoft, y no necesita presentación.
Este escabroso tema surge a partir de unas declaraciones que ha hecho el señor Murdoch, de las cuales la más digna de mención es la que acusa a Google de parásito y ladrón de contenidos, y tras estas lindezas anunció que va a proceder a retirar sus sitios de noticias de los motores de búsqueda de Google, cosa poco coherente, ya que este señor posee muchos sitios que se dedican a la misma tarea que Google, es decir, organizar y consolidar contenidos de terceros. ¿Curioso verdad?
El tema no acaba aquí, ya que detrás de todo esto existe un simbiótico plan entre los dos responsables que consiste en firmar acuerdos mutuos de colaboración entre los contenidos del señor Murdoch y el buscador de Microsoft, Bing en exclusiva. De esta forma, que tan buenos resultados ha deparado al magnate de los medios, Bing se diferenciaría del resto al ser el único que podría indexar los contenidos de todos los medios de comunicación de las empresas de Murdoch y éste obtendría un reequilibrio de las formas de poder a su favor.
El verdadero problema radica en que la Internet que todos hemos visto surgir de forma natural, sin nadie que ostente su gobierno ni que pueda manejar a su antojo, y en la que todos los contenidos se pueden mover con total libertad, pasaría a ser de esta forma algo parecido a los canales de pago de la televisión. No se podría acceder a todos los contenidos desde un solo buscador, habría que acudir a varios según el contenido a buscar y posiblemente pagando por ello. Todo esto va en contra de la filosofía de Internet, así como de la libertad y de la ausencia de fronteras que hasta ahora ostentaba.
De momento la pérdida sería sólo para Google de forma inmediata, pero en un futuro podemos perder todos, y perdería la pluralidad en beneficio de unos pocos, dos para ser más exactos.