Mourinho le ganó la partida a Guardiola.
Un Inter confiado salió a presionar al Barcelona, a no dejarle jugar cómodo, a defender a Messi ante todo -el argentino incluso llegó a ser asediado por tres defensores interistas a la vez- y al final los de Milán cogen una importante ventaja que tendrán que defender en el partido de vuelta en el Nou Camp. Continuar leyendo









